Dolores Huerta ícono hispano

Los hispanos en Estados Unidos son la minoría más grande en Estados Unidos y tanto es el impacto que han tenido que incluso eventos que se distinguían por estar completamente dirigidos a la comunidad anglosajona ahora han tenido que redireccionar sus objetivos y dirigirse a la población que habla español que actualmente es de 60.9 millones de personas, con 32 de ellos con posibilidad de votar en las próximas elecciones.

Hasta el 2018 la comunidad latina en Estados Unidos tenía un poder adquisitivo estimado en $1,5 billones, lo que constituye el 10,4% del poder adquisitivo total en Estados Unidos, según el reporte anual de Economía Multicultural elaborado por el Centro Selig, de la Universidad de Georgia.

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No puede pasar el mes de la Herencia Hispana sin reconocer el trabajo y el legado que muchos hispanos han venido realizando desde hace décadas, un ejemplo de esto es lo que Dolores Huerta ha sembrado entre nuestra comunidad.

Dolores Huerta nació el 10 de abril de 1930, en la ciudad minera de Dawson, Nuevo México. Hija de Juan Fernández y Alicia Chávez. Su padre era un trabajador agrícola, minero y activista sindical elegido para la legislatura de Nuevo México en 1938.

Huerta obtuvo una credencial de maestra en el Delta College de la Universidad del Pacífico en Stockton. Después de graduarse, trabajó enseñando a los hijos de los trabajadores del campo. Fue esta experiencia la que la llevó a un activismo laboral.

Dejó de dar clases para trabajar en el liderazgo de la Organización de Servicios Comunitarios (CSO, por sus siglas en inglés), que trabajaba para el mejoramiento económico de los latinos. En 1955, conoció a César Chávez y en 1960, fundó la Asociación de Trabajadores Agrícolas, que organizaba campañas de registro de votantes.

Huerta sigue activa en la organización de la comunidad. En 2003, estableció la Fundación Dolores Huerta para la organización comunitaria de base. La Fundación trabaja para organizar comunidades y desarrollar futuros líderes. Huerta a menudo aboga y anima a las mujeres latinas a involucrarse en cargos públicos. Considera que la labor de su fundación es una continuación del legado de los movimientos no violentos por los derechos civiles en los que participó. La Fundación sigue involucrando a los residentes de California en campañas de registro de votantes y foros de candidatos no partidistas, continuando la labor de Huerta que comenzó con la Asociación de Trabajadores Agrícolas en 1960.

Fue maestra en la escuela primaria.

En 1962, apoyó en Washington DC al programa de «obrero cautivo» llamado «Bracero Program» (programa de braceros).

Dolores Huerta ha recibido el Premio Eleanor Roosevelt de Derechos Humanos (otorgado por el presidente de los Estados Unidos), la Medalla Presidencial de la Libertad y otros premios. En 1993, fue la primera latina incluida en el Salón Nacional de la Fama de la Mujer de los Estados Unidos. También ha sido reconocida por las comunidades por las que luchó: se han creado numerosos murales y corridos (un tipo de canción tradicional mexicana) en su honor.