El impacto del COVID-19 en la educación en el mundo

La innovación en el sistema educativo electrónico.

El coronavirus está afectando la educación de más 1,500 millones de alumnos y alumnas a nivel mundial. Y es que, según las últimas cifras de 2020, 185 países han cerrado escuelas y universidades de todo su territorio, perjudicando al 89.4 % de la población estudiantil del planeta, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que monitoriza constantemente el impacto del coronavirus en la educación.

Para ayudar a las instituciones educativas a que realicen la educación online de la mejor manera posible, la UNESCO comparte 10 recomendaciones dirigidas a los docentes y los centros educativos. Asimismo, el organismo ha lanzado la Coalición Mundial para la Educación con el fin de buscar conjuntamente las mejores soluciones de aprendizaje online a nivel mundial que permitan a los estudiantes, especialmente a los más vulnerables, continuar con su educación pese a la pandemia.

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Recomendaciones para educar online en tiempos de coronavirus

La UNESCO comparte 10 propuestas para que el profesorado garantice la continuidad del aprendizaje del alumnado durante el confinamiento a través de la formación online.

• Analizar el tipo de tecnología con la que se cuenta y elegir la más pertinente

La UNESCO recomienda optar por el uso de soluciones de alta o débil tecnología en función de la energía y el tipo de acceso a Internet con los que cuenten los estudiantes, así como del nivel de competencias digitales que tengan estos y los docentes.

• Garantizar el carácter inclusivo de los programas de aprendizaje online

El organismo internacional insiste en la necesidad de aplicar medidas que garanticen el acceso a la educación online por parte del alumnado con discapacidad o que proviene de familias de ingresos bajos. Y en caso de que todos no dispongan de dispositivos digitales, los gobiernos deben considerar la posibilidad de transferir temporalmente este tipo de dispositivos de las salas de informática a las familias, y facilitarles un acceso a Internet.

• Proteger la privacidad y la seguridad de los datos

Con el funcionamiento de la educación online es necesario comprobar el nivel de seguridad durante las descargas de recursos pedagógicos en las diferentes webs educativas y al transferirlos a otras organizaciones o personas.

• Centrarse en los problemas psicosociales del alumnado antes de impartir la enseñanza

En este sentido, se deberían crear comunidades virtuales “para garantizar las interacciones sociales regulares, favorecer las medidas de protección social y responder a los problemas psicosociales a la que los alumnos y alumnas pueden verse confrontados en situaciones de aislamiento”.

• Planificar con frecuencia el desarrollo de los programas de aprendizaje online

El organismo recomienda a los equipos directivos y los docentes reunirse virtualmente para determinar si el programa de aprendizaje online debe centrarse en la enseñanza de nuevos conocimientos o reforzar aquellos ya adquiridos durante las lecciones precedentes. Es necesario que el profesorado acuerde los calendarios teniendo en cuenta la situación de la zona afectada, el nivel de enseñanza, las necesidades del alumnado y la disponibilidad de las familias.