La diabetes en los Estados Unidos: Un gran problema a solucionar

En tiempos de coronavirus es muy importante poner especial atención en enfermedades como la diabetes.

Cuando uno revisa las cifras de los gastos de salud y más específicamente los gastos para la Diabetes Mellitus en los Estados Unidos, realmente uno se queda muy preocupado. Por ejemplo, de acuerdo a la organización “Statista”; los gastos en materia de salud en 2018 fueron de 3.675 millones de dólares, en 2019: 3.868 millones de dólares y para el 2020 se estimaba (antes del COVID-19) en unos 4.091 millones de dólares. De esa suma, para el caso específico de la Diabetes Mellitus los gastos en 2019 fueron de 294,6 millones de dólares.

Si a esto le sumamos que si según “diabetesatlas.org” en la región de USA y el Caribe (1 de cada 8 habitantes) tiene diabetes, entonces podemos comenzar a entender la complejidad del asunto y de las medidas que se deben tomar para comenzar a frenar el crecimiento de enfermedad.

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Para que el público lector pueda refrescar sus conocimientos le vamos a decir que la Diabetes mellitus es una enfermedad de origen endocrinológico en donde la persona comienza a tener problemas con los niveles de azúcar en sangre (glicemia o glucemia como se le dice en otros sitios) debido a una falla bien sea en la cantidad de insulina que produce el Páncreas o bien por un problema en los receptores de insulina en la superficie de las células, para permitir el paso de la glucosa del torrente sanguíneo al interior de la misma para su metabolismo.

La diabetes se divide clásicamente en dos tipos: La Diabetes Tipo I llamada (insulino dependiente); es decir que el paciente requiere de la administración de insulina y la Diabetes Tipo II llamada (No insulino dependiente) donde el paciente generalmente y (si no está descompensado) utiliza otros productos farmacéuticos tales como los llamados “Hipoglucemiantes Orales”.

La diabetes es una enfermedad que si el paciente no se disciplina y no cumple el tratamiento a cabalidad, va a tener consecuencias de salud de consideración tales como son las siguientes: Retinopatía diabética que lleva a la ceguera, nefropatía diabética que lleva a la insuficiencia renal, la enfermedad de las arterias coronarias que llevan a una cardiopatía isquémica (infarto al miocardio), la neuropatía diabética que son alteraciones de la sensibilidad a nivel de miembros inferiores, la hipertensión arterial y los accidentes cerebrovasculares.

Ante todo este panorama que nos presenta dicha enfermedad, nosotros no debemos preocuparnos sino más bien ocuparnos de ella, actuando en el nivel más importante que es el de la prevención y uno de los factores que predisponen a ésta enfermedad es la obesidad, recordando que nuestros niños latinos entre 10 y 17 años son los que presentan el índice de obesidad más alto en USA de acuerdo al estudio de  “State of Chilhood Obesity” (Estado de la Obesidad Infantil), patrocinado por la “Fundación Robert Wood Johnson”.

La disminución de los gastos ocasionados por la diabetes debe ser enfocada bajo dos parámetros, el primero que es el fomento de la prevención con planes que aseguren dicho objetivo y en segundo lugar garantizar el debido tratamiento a los que ya son diabéticos porque mucho más costoso sale atender las emergencias médicas ocasionadas por ésta enfermedad que financiar o subsidiar su tratamiento para garantizar la estabilidad fisiológica del paciente.