Centro de detenciones de Otay Mesa ahora tiene más de 120 contagios de Covid 19

La asambleísta Lorena González encabezó el fin de semana un intento de organizaciones por entregar a los migrantes detenidos mil cubre bocas. Foto de Manuel Ocaño

El centro de detenciones de Otay Mesa tiene ahora más de 120 migrantes contagiados y enfrenta una demanda federal que exige liberar reducir cuanto antes a los migrantes detenidos para prevenir un brote letal.

Desde hace cerca de un mes es el centro con más contagios en el país y de acuerdo con migrantes que han informado por teléfono regularmente a la prensa, ahora por lo menos 120 tienen síntomas del Covid 19.

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“Tememos que en unos días podríamos tener un brote peligroso”, dijo un migrante identificado como Alberto en llamada telefónica a El Latino.

“Uno de cada diez, de los mil 200 migrantes detenidos, tiene ahora síntomas de contagio del coronavirus”, dijo Alberto.

Los detenidos, hombres y mujeres, son en su mayoría centroamericanos y mexicanos.

El contagio también alcanza a guardias de centro de detenciones, entre quienes por cierto comenzó a esparcirse el virus.

De acuerdo con la última información al respecto, de hace unas dos semanas, unos 18 de los cerca de 400 empleados y guardias del centro ha sido infectados.

Es muy difícil corroborar las cifras porque CoreCivic, la empresa de prisiones privadas propietaria del centro de detenciones en Otay y de docenas de otras cárceles, ignora solicitudes de la prensa.

El primer caso se informó el 31 de marzo, fue una guardia de la sección de migrantes mujeres. Tres días después se informó de un primer migrante y un segundo guardia. Desde entonces el virus no se ha detenido.

Hace dos semanas una detenida mexicana informó por teléfono a la organización Resistencia a las Detenciones en Otay Mesa que en ese momento las guardias la rociaban con gas pimiento porque intentó hacer con sus ropas un cubre bocas, temerosa de contraer el Covid 19.

Después de que esa grabación fue entregada a la prensa, el centro de detenciones ofreció una mascarilla desechable a cada migrante que firmara que liberaba a esa cárcel privada de toda responsabilidad sobre cualquier problema de salud.

La forma que dieron a firmar en menos de un minuto, o de lo contrario no les entregarían las mascarillas, estaba impresa únicamente en inglés.

Este fin de semana un asambleísta estatal de California, Lorena González, encabezó un intento de organizaciones por entregar mil cubre bocas a los migrantes, pero el centro de detenciones rechazó la aportación.

Mientras tanto, de acuerdo con Alberto, por lo menos un centenar de migrantes lleva a cabo una huelga de hambre desde hace aproximadamente una semana, en demanda de medidas de seguridad.

Dijo que lo ideal sería que dejaran que los migrantes con mayor riesgo salgan en libertad condiciones con grilletes electrónicos.

La abogada Dulce García, directora ejecutiva de Ángeles de la Frontera y representante del Consorcio de los Derechos de los Inmigrantes en San Diego, confirmó que las condiciones de detención en el centro propician la expansión del contagio.

“Encierran hasta a ocho personas en una misma celda, y si les dan una sola mascarilla para todo el tiempo que permanezcan detenidos, es una protección ilusoria”, dijo la abogada.

Su grupo, el Comité de Amigos Americanos y la Resistencia a Detenciones en Otay Mesa intentaron entregar cubre bocas, gel antibacterial y otros artículos a migrantes en el centro, para ayudar a impedir la propagación de contagios.

Por su parte la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) ya presentó, a nombre de una coalición, una demanda colectiva ante un tribunal federal en San Diego para exigir que el centro de detenciones “libere drásticamente” a todos los detenidos de modo que se pueda mantener una distancia adecuada entre los detenidos.

La demanda, la segunda en dos semanas, fue presentada a nombre de varios migrantes en el centro de detenciones, entre quienes se incluyen personas con afecciones médicas graves que estarían en riesgo de muerte si contraen Covid 19, de acuerdo con la ACLU.