El tiempo apremia para hallar una vacuna contra el COVID-19

Vaccine in vial with syringe

El desarrollo de una vacuna será un punto de inflexión determinante en la lucha contra el coronavirus que ya mató a más de 120,000 personas en el mundo, pero por ahora los científicos desconocen si estará a punto este año o habrá que esperar a 2021.

¿Por qué una vacuna es esencial?

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Solo con campañas de vacunación masivas se logrará frenar eficazmente la pandemia de la Covid-19, coinciden epidemiólogos, virólogos y expertos en salud pública.

«La puesta a punto y la distribución de una vacuna segura y eficaz serán necesarias para interrumpir totalmente la transmisión», subraya el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Las medidas de confinamiento y distancia social son onerosas y difíciles de mantener durante un periodo de tiempo prolongado, por lo cual no son viables a medio y largo plazo.

Por ahora, ningún tratamiento es eficaz para curar a los enfermos graves de la Covid-19, que pueden sufrir neumonías o aceleraciones mortales del sistema inmunitario.

Una vacunación masiva permitiría inmunizar a un alto porcentaje de la población, lo que impediría circular al virus SARS-CoV-2 y frenaría la epidemia.

Este fue el caso de la viruela, otra enfermedad viral sin tratamiento eficaz, controlada desde los años 1980 gracias a las vacunas.

La investigación, en efervescencia

A mediados de enero, se obtuvo la secuencia completa del nuevo coronavirus y en paralelo a su propagación mundial, los laboratorios de investigación de todo el planeta se lanzaron en busca de una vacuna.

Más de un centenar de proyectos están actualmente en desarrollo de la mano de gigantes farmacéuticos y de una miríada de laboratorios biotecnológicos, según François Balloux, investigador de la University College de Londres.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) indicó estar en relación con responsables de una «docena» de proyectos de vacuna, de los cuales dos ya pasaron a la fase de ensayos clínicos.

China conduce tres ensayos clínicos y el prestigioso Instituto Pasteur de Francia gestiona tres proyectos.

Los gigantes farmacéuticos Sanofi (Francia) y GSK (Reino Unido) esperan proponer juntos una vacuna de aquí al año que viene. Su competidor estadounidense Johnson & Johnson apuesta por desarrollar la suya a principios de 2021.

¿Cuáles son los obstáculos?

La primera dificultad es el propio virus. «Hasta ahora, no se ha desarrollado nunca una vacuna eficaz contra un coronavirus humano», subraya Christian Bréchot, exdirector del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia.

«Los cementerios están llenos de candidatos-vacunas que nunca funcionaron», ilustra al diario británico The Guardian Jonathan Heeney, investigador canadiense al frente de la empresa biotecnológica DIOSynVax, en la carrera por hallar un antígeno.

Este virus además presenta otra dificultad y es la sobrerreacción de la respuesta inmunitaria que provoca en los pacientes en estado grave. Se trata de «tormentas de citoquinas», es decir, de una producción demasiado abundante de estas sustancias inflamatorias que pueden provocar la muerte.

¿Cómo estimular con una vacuna la reacción antivírica sin conducir a esta peligrosa aceleración de la maquinaria inmunitaria?

«Todavía no hemos entendido muy bien el papel de los anticuerpos en este fenómeno», admite Frédéric Tangy, especialista en vacunas del Instituto Pasteur.

«En algunas condiciones, los anticuerpos pueden agravar la enfermedad», precisa a la AFP. Así sucedió con varias vacunas de Sanofi contra el dengue y el sarampión en los años 1960.

Además, los coronavirus son virus ARN que tienen la particularidad de «mutar mucho», según Tangy.

Por esto, el Instituto Pasteur trabaja también en una «vacuna universal contra los coronavirus» que actúe sobre las proteínas comunes de esta familia de virus, explica.

Otro tipo de dificultad concierne la temporalidad: es más fácil y eficaz poner a punto una vacuna y distribuirla antes de una ola epidémica.

En plena epidemia, reclutar a sujetos para los estudios es más delicado puesto que hay que estar seguro de que no están ni estarán infectados, cosa que complicaría la interpretación de los resultados.

Tras el paso de la ola epidémica, es además más difícil determinar la eficacia real de una vacuna si el virus dejó de circular o apenas lo hace entre la población.

¿Para 2020 o 2021?

«Hay muchas posibilidades de que funcione (…) El éxito en otoño (boreal) es posible si todo va a la perfección», afirma al diario británico The Times la especialista británica de vacunas Sarah Gilbert, profesora de la Universidad de Oxford y responsable de la firma Vacccitech que está realizando ensayos clínicos.

El lanzamiento de una vacuna en ese periodo sería doblemente importante, antes de una nueva posible ola de la Covid-19 durante el invierno en el hemisferio norte.

En el Instituto Pasteur, donde se iniciarán los tests en julio, Tangy estima que una vacuna podría llegar «antes de finales del otoño o a principios del invierno».

La EMA se muestra prudente e indica que el calendario es «difícil de prever». «Basándonos en las experiencias pasadas, podría pasar al menos un año antes de que una vacuna esté lista para ser aprobada y disponible en cantidades suficientes para permitir un uso extendido».