Frente al derecho soberano de control de la frontera, en deportaciones, se debe actuar en forma compasiva, afirman

Rapida.com

SAN DIEGO.- “Hay noticia que se llevarán a cabo inminentemente redadas y deportaciones masivas a lo largo del país, aunque la región fronteriza de San Diego no ha sido mencionada como un blanco de estas acciones”, dijo el Obispo Auxiliar de la Diócesis de San Diego. La Iglesia Católica respeta el derecho de países a controlar sus fronteras».Sin embargo, esto se debería hacer cumplir en una forma justa y compasiva. La posibilidad de acciones a gran escala fomenta el pánico, lastimando a familias y a comunidades sin disuadir la inmigración irregular”.“Reconocemos que estos son tiempos difíciles en nuestras comunidades.

Continuamos el apoyo a nuestros hermanos y hermanas migrante, independiente de su estatus migratorio. Los instamos que resistan actuar apresuradamente ante rumores, continuando a atender a sus familias como lo sea necesario.

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“Y les recomendamos que tomen pasos prudentes. Deberían de conocer los derechos que tienen en este país. Pueden revisar una guía útil al respecto en español en este sitio<https://cliniclegal.org/sites/default/files/resources/presidential-transition/Know-Your-Rights-Spanish.pdf> preparada por la Red Católica de Inmigración Legal.

“Deberían prepararse para una posible detención, considerando su impacto en toda la familia. Caridades Católicas de San Diego ofrece un cuaderno bilingüe que se puede descargar en la

página emergencysafetyplan.org<http://emergencysafetyplan.org/>.  A través de esta organización, nuestra Iglesia ofrece una variedad de servicios para migrantes. Se puede contactar lunes a viernes al teléfono (619) 287-1270 en San Diego, al (619) 498-0722 en el Sur del Condado, al (760) 370-3914 en el Valle Imperial y a través del correo electrónico immhelp@ccdsd.org<mailto:

 “Nuestra Iglesia”, indicó, “continua a abogar que la Administración y el Congreso trabajen juntos para reformar nuestro sistema de inmigración en una manera que es justa y avanza el bien común.

“Nuestra fe nos obliga a reconocer que Nuestro Señor fue un refugiado e migrante durante su tiempo en la tierra, y a seguir Su ejemplo de compasión y amor para nuestros hermanos y hermanas en estos tiempos difíciles.”