Sin sorpresas se definió el Super Tazón LIII, con unos Patriotas avallasadores

Tom Brady feliz de haber contribuido a la sexta victoria de su equipo en un Super Bowl LIII, levanta el famoso trofeo Vince Lombardi, acompañado de su hija. Foto-Cortesia: Mike Ehrman, 2019 Getty Images.

GEORGIA, ATLANTA.- No hubo sorpresas ni un gran partido. El Super Bowl se definió con la lógica: el poder avasallador de Los Patriotas de Nueva Inglaterra (New England Patriots) que acabaron los sueños de Los Carneros de Los Ángeles (Angeles Rams).

13-3, un marcador muy pobre y el más raquítico que se haya visto en Super Tazón alguno, pero es que también la diferencia entre los dos conjuntos lucía abrumadora desde que se confirmó cuáles serían los equipos protagonistas de los aspirantes al trofeo Vince Lombardi.

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Para Los Patriotas, sin embargo, fue una grandiosa corona de 6 triunfos en este tipo de eventos y empata con ese número con otro equipo grande del fútbol americano en Estados Unidos: Los Acereros de Pittsburgh (Pittsburgh Steelers).

Pero esta corona representa también un dulce momento para Tom Brady (¿se retirará?) y Peyton Manning, símbolos del equipo Patriota.

No obstante, Los Carneros sufren su segunda derrota n un Super Tazón y precisamente se agrega a su primer fracaso, en 2000, cuando fueron vencidos por los propios New England Patriots.

Nada nuevo bajo el sol y una justa victoria de los favoritos, pero para muchos estar en un Super Bowl, que se definió en tres raquíticos ‘touchdowns’, significó gastar ‘una fortuna’ (más de 5 mil dólares y con los estragos de la cuesta de enero) y ahora a trabajar para recuperarlos.

¡No hay otra! y felicidades a Los Patriotas y sus seguidores!.