Intentan médicos vacunar a niños en el centro de detenciones

Piden a la patrulla dejar vacunar. Foto de Manuel Ocaño

Por lo menos 30 médicos y un grupo de estudiantes de medicina trataron de ingresar al centro de detenciones de la patrulla fronteriza en San Ysidro para proporcionar vacunas contra la influenza a menores detenidos.

La doctora Bonnie Arzuega, una pediatra de Boston y coordinadora de Doctores por el Cierre de Campos (de concentración), dijo a El Latino que el grupo solicitó reiteradamente permiso a la patrulla fronteriza durante semanas antes de decidir venir a intentar entrar a ver a los menores.

Arzuela explicó que han muerto siete niños bajo custodia de autoridades fronterizas, tres de ellos de influenza, y ahora en plena temporada de la ese virus los médicos desean prevenir más muertes de menores que se encuentran bajo custodia de la patrulla fronteriza.

“Queremos que las autoridades ya no tengan más excusas por las que pueden morir más niños”, dijo la doctora Arzuega.

“Queremos que nos permitan vacunar a los niños, porque somos profesionales de la salud, estamos aquí con las vacunas y lo que se necesite, somos médicos con licencia profesional del estado de California y somos voluntarios, por lo que el gobierno no tendrá que gastar un solo centavo”, agregó.

Los médicos esperaron fuera del centro de detenciones sobre la calle Beyer y trataron de comunicarse con la patrulla durante cerca de dos horas, sin conseguir respuesta.

Luego colocaron todo sobre una mesa plegable, a la que pusieron materiales médicos y las vacunas en un contenedor especial para mantenerlas bajo temperatura controlada.

Todo estaba listo para que los médicos procedieran a vacunar a los menores, pero la patrulla ignoró la petición.

Los médicos optaron entonces por colgar de la entrada principal al centro de detenciones una manta que habían llevado al frente de una marcha por calles de San Ysidro, que decía, “no más muertes por influenza”.

La protesta e intento de vacunación coincidieron con el primer aniversario de la muerte de la niña guatemalteca Jakelin Caal Maquin, de siete años de edad, quien preció en diciembre víctima de una infección sin tratar adecuadamente y bajo custodia de la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

Los médicos corearon “presente” con el nombre de la menor ante la entrada al centro de detenciones en San Ysidro.

Al final de la jornada, los médicos se comprometieron a intentar nuevamente ingresar a centros de detenciones para atender a menores que pudieran morir sin atención médica adecuada, especialmente en esta temporada de influenza.

De acuerdo con los médicos, tan solo una detención de 72 horas es suficiente para que la influenza e esparza. Advirtieron que ahora la patrulla detiene sin considerar ese plazo.