Pocas esperanzas de que el Senado de EU pase El Acta de Sueños 2019; la última posibilidad la Corte Suprema

Ali-Reza Torabi, un Dreamer quien como la Abogada Dulce García, se ha caracterizado por su apasionada lucha a favor de esta causa. En la gráfica en una marcha hacia la frontera en Friendship Park. Foto-Archivo: Horacio Renteria/El Latino San Diego.

SAN DIEGO.- Prácticamente sin esperanzas y ante la muy alta probabilidad que cuando llegue a manos del Senado, dominada por los congresistas Republicanos la llamada Dream Act 2019 (Acta de Sueños) sufra un nuevo revés, los más de 700 mil jóvenes soñadores esperan en el limbo cuál será su futuro; sobre todo, frente al riesgo que para ellos significa una eventual reelección del presidente Donald Trump.

Aunque la iniciativa fue presentada el 26 de marzo de este año  –como proyecto bipartidista- como (S 874) en el Senado por la senadora Lindsey Graham (Republicano-Carolina del Sur) y Dick Durbin (Demócrata por Illinois) y aprobada por la Cámara de Representantes, la Abogada en Inmigración y Activista, Dulce García mira su futuro inmediato con escepticismo y anticipa que en el actual escenario, en el que a Trump no le interesa otra cosa que no sea el Muro, es un proyecto que “va a morir”.

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La única y verdadera esperanza

La única y verdadera esperanza que tenemos ‘Los Dreamers”, ahora, es que nuestro caso va a ser examinado por la Corte Suprema en noviembre próximo, cuando se hará una auditoría y se presentarán los argumentos.

Anticipó que se esperaría que a más tardar para la primavera del 2020 ya haya una resolución definitiva por parte de la Suprema Corte en torno a estos migrantes que se encuentran protegidos por las órdenes ejecutivas del ex presidente Barack Obama.

Al profundizar por qué avizoraba un panorama tan desalentador para la llamada Acta de Sueños 2019, ejemplificó que una de las razones –además del voto de la mayoría Republicana en el Senado- es el hecho de que se trata de una iniciativa de reforma integral, pues también contempla a los inmigrantes con Estatus de Protección Temporal (TPS) y Liberianos.

¿A quiénes comprendería?

Mientras una Corte resolvió que el presidente Trump puede emplear el dinero para la construcción del Muro, la iniciativa de Graham y Durbin precisa que el beneficio –en el supuesto de que fuera aprobada por el Congreso- es que incluiría “a los jóvenes soñadores inmigrantes indocumentados que fueron traídos cuando eran niños (hasta los 17 años de edad) que y han vivido continuamente en los Estados Unidos durante la mayor parte de sus vidas y durante al menos cuatro años antes de que se promulgara el proyecto de ley mencionado , con la oportunidad de obtener estatus legal si cumplen con ciertos requisitos”.

En el plan hipotético conforme a su redacción la  propuesta de Ley Dream Act 2019 crearía, en su caso, un estatus de residente permanente condicional válido hasta los 8 años, que los protegería de una eventual deportación durante el periodo de prueba.

El paso por las aulas, clave

Independientemente de la advertencia de la Abogada y ‘Dreamer’ Dulce García de que en la práctica existen mínimas probabilidades de que la iniciativa pase la garita del Senado, por las razones expuestas con anterioridad,  uno de los requisitos básicos para aspirar a este beneficio es que los solicitantes tienen que “demostrar que han sido admitidos en un colegio o universidad o son graduados de los mismos, han obtenido un diploma de escuela de preparatoria o secundaria (o un equivalente, como el General Education Development, GED o Desarrollo de Educación General).

Pese a su aparente débil oportunidad de que la iniciativa salga adelante y no muera en la sala del senado, un punto particularmente rescatable de la misma es que indica que durante los próximos 10 años, los jóvenes inmigrantes que actualmente se encuentran como DACA contribuirán con un estimado de $433.4 mil millones al Producto Interno Bruto (PIB), $60 mil millones en impacto fiscal y $12.3 mil millones a la Seguridad Social y el Medicare.