Aumentan los suicidios en el país, pero no entre los hispanos

Factores culturales, y el apoyo social y familiar, parecen proteger un poco a los hispanos de cometer suicidio, un acto que está en aumento en el país

El joven sostuvo el medicamento en su mano y pensó usarlo para terminar con su vida.

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Pero súbitamente lo soltó y dijo, “No. Necesito ayuda”, y corrió a una sala de emergencias en Laredo, Texas, contó Kimberly Gallegos, quien se desempeñaba como trabajadora social de crisis para un centro de salud mental local.

Gallegos tuvo que determinar si el adulto joven, latino de unos 30 años, debía ser hospitalizado de inmediato o podía volver a su casa sin riesgo hasta que recibiera atención ambulatoria.

Finalmente, el joven regresó a su hogar, en donde vivía con su madre y un hermano, contó Gallegos. La familia acordó esconder el medicamento, que pertenecía a otro miembro de la familia, y vigilar otras señales de alerta de suicidio.

La experiencia de este adulto joven ilustra lo que los expertos definen como una “paradoja suicida”. Aunque los latinos enfrentan desventajas económicas y otras formas de estrés en sus vidas, su tasa de suicidio es aproximadamente un tercio de la de los blancos no hispanos. Los expertos atribuyen la tasa de suicidio relativamente baja entre los latinos a una cultura en la que prevalecen los fuertes sistemas de apoyo familiar y comunitario, que parecen brindar cierto grado de protección.

En el 2016 a nivel nacional se registraron 6.7 suicidios por cada 100,000 residentes.

En todo el país, los suicidios han aumentado casi un 30% desde principios de siglo.

Como grupo, los latinos enfrentan obstáculos que pueden afectar su salud y bienestar: ganan menos que los blancos no hispanos y es más probable que no tengan seguro de salud. En 2017, el 16.1% de los hispanos no tenía seguro, en comparación con el 6.3% de los blancos no hispanos, lo que dificultó el acceso a la atención de salud mental y otros tratamientos. Además, los inmigrantes latinos enfrentan los desafíos de mudarse a un nuevo país, a veces huyendo de la violencia y otras condiciones traumáticas.

Pero la práctica del “colectivismo”, la construcción de una red de relaciones a través de la familia extendida, los compañeros de trabajo y los amigos, prevalece en la comunidad latina y puede ayudar a proporcionar una red de seguridad emocional, dijo Luis García, García, vicepresidente de diversidad cultural en Pacific Clinics, con sede en Arcadia, California. García ha desarrollado programas de prevención del suicidio para jóvenes latinos en California. “Los latinos prefieren trabajar en grupo”.

Lazos que unen

Sin duda, la comunidad latina es una población multifacética, conformada por inmigrantes de numerosos países, que no deberían observarse a través de una sola lente o conjunto de suposiciones, enfatizaron García y otros investigadores. Y no todas las relaciones familiares o comunitarias son necesariamente sanas.

Aun así, cuando las familias inmigrantes se asimilan y se vinculan con su propia cultura latina, también lo hacen sus efectos protectores, según un estudio publicado en 2014 en el Journal of Clinical Psychiatry. Los investigadores, que analizaron los pensamientos e intentos de suicidio, encontraron que esas inclinaciones aumentaron a medida que los latinos pasaron más años en EE. UU. y comenzaron a perder su fluidez en español y su identidad latina.

Además, los jóvenes latinos parecen más vulnerables a los intentos de suicidio que los adolescentes blancos no hispanos. En 2017, el 8.2% de los estudiantes hispanos de secundaria dijo haber intentado suicidarse el año anterior, en comparación con el 6.1% de los blancos no hispanos y el 9.8% de los negros no hispanos, según datos federales.

Sin embargo, la mayor tasa de intentos de suicidio entre adolescentes latinos no ha resultado en un aumento correspondiente en las muertes por suicidio, por razones que no están claras, dijo Luis Zayas, profesor de la Universidad de Texas en Austin y autor del libro “Latinas Attempting Suicide: When Cultures, Families and Daughters Collide”.

¿Quieres hablar?

La Línea Nacional de Prevención del Suicidio (1-800-273-8255) está abierta las 24 horas del día  (1-888-628-9454) en español.

¿Prefieres chatear por internet? Página de Lifeline, https://suicidepreventionlifeline.org/, y haz clic en el botón “chat”.

*Por Charlotte Huff, reportera de Kaiser Family Foundation