“¡No existimos!” en las estadísticas y en las historias que se cuentan en universidades, revelan dos indígenas

SAN DIEGO.- Luis López Rezendiz y Janet Martínez son dos jóvenes indígenas que han tenido acceso a estudios superiores en California y que han sabido aprovecharlos, alcanzando el liderazgo.

Pero ambos aceptan que no se ha dado de manera mágica ni casual, sino en mucho –además de su iniciativa propia de progresar- gracias al apoyo ofrecido por su organización: El Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB).

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Ambos fueron entrevistados por El Latino San Diego al término de una exposición ofrecida en la 7th Binational Conference on Border Issues 2018 (Séptima Conferencia Binacional sobre Temas Fronterizos, 2018) efectuada el jueves 15 de noviembre en instalaciones de San Diego City College (Colegio de la Ciudad de San Diego).

Ante la pregunta específica de si los indígenas tienen realmente acceso a la educación en Estados Unidos, Janet Martínez, quien egresó de UC Berkeley, dijo que de entrada no existe un dato sobre la cifra  real de indígenas que existen en Estados Unidos.

“Un genocidio estadístico”

Vale recordar en este sentido que la Oficina del Censo de Estados Unidos sólo se ocupa de categorías sociales como son los Blancos, los Afro-Americanos, los Latinos/Hispanos, Asia-Pacífico y Hawaii y los indígenas nativo americanos, mismas categorías en las que se basan los formatos de inscripción en las escuelas, desde la primaria hasta la universidad.

En Estados Unidos, creo que una de las cosas que a lo mejor no compartimos es que las estadísticas especialmente de los indígenas, son muy escasas. No hay conteo de números fuertes, no se cuentan a las comunidades indígenas en el Censo y sólo se estima que habría un millón de indígenas en los Estados Unidos, pero es un simple estimado, es un genocidio estadístico.

Vale hacer mención que esta visión mutilada y estereotipada de la sociedad estadounidense en perjuicio de la comunidad indígena, se evidencia con sólo atender a las categorías marcadas por la Oficina del Censo de Estados Unidos, pues pese a la inclusión de los indígenas nativos americanos estaría muy lejos de considerar la presencia de miles de indígenas provenientes de Latinoamérica, Europa, África y Asia, que viven en Estados Unidos.

En la exposición se presentaron cifras, atribuidas a la Organización de las Naciones Unidas, según las cuales México, es en Latinoamérica, el que tiene la mayor población indígena con 17 millones, seguido de Perú, con 13, Bolivia, con 12, Guatemala (5.9 millones), Ecuador (4.2 y Chile, con 1.8, pero de cuántos de ellos viven en Estados Unidos, como advirtió Janet Martínez, no se revelan datos.

“No hay real acceso”

La joven está convencida que la educación superior es elitista  y por lógica, sólo unos cuantos pueden acceder a la misma.

Por su parte, Luis López Reséndiz, un indígena oaxaqueño egresado de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), aceptó que, “en general, el acceso (a la Educación) de las comunidades que no son blancas, no la hay; los recursos que van a esas escuelas son muy limitadas, por ser barrios”.

“Soy producto del Frente”

“Soy un producto de los jóvenes que el Frente trabajó. Yo me integré a FIOB en 2012 y fui de los jóvenes que el Frente cobijó, politizó y formó; nos ayudó a acceder a la escuela y ahora tenemos una posición de liderazgo”, señaló.

“Entonces, uno tiene que buscar, pues, luchar por una Educación digna y yo tuve suerte, porque aparte que mi comunidad hizo su parte, el Frente hace el trabajo organizativo político”.

“No hay reconocimiento de los grupos indígenas’

Pero aquí vino su advertencia: “Pero el FIOB también nos instruyó de que cuando se accede a la Educación se puede uno  perder en lo que es todas esas historias que se cuentan en las escuelas que nos podemos borrar”.

¿Qué significa eso, qué historias son esas?, le repreguntamos:  “Se cuenta que los pueblos indígenas no existimos, de que no hay estudiantes indígenas en las aulas de educación superior, de que nosotros no somos capaces de formular un pensamiento propio porque somos indígenas y vivimos en el área rural;  simplemente no existimos; entonces no hay ese acceso (a la Educación-Instrucción)”.

Comparó que incluso en los departamentos de estudios chicanos y  latinos, que manejan las universidades en California,  no hay reconocimiento de estos grupos indígenas

Y continuó López Reséndiz, buscando ser aún más explícito:  “Cuando yo llego a UCLA, una institución educativa reconocida en el mundo por su excelencia, se sorprendieron que yo fuera un indígena mexicano. Tanto en México como aquí, pues nos borran; no se crean esas historias, para que nosotros podamos tener recursos; entonces cuando nos organizamos y  bajamos esos recursos, conforme las necesidades que se tienen, para que nosotros podamos tener una Educación digna”, dijo convencido.

“Entonces, uno tiene que buscar pues”, subrayó, “luchar por una Educación digna y yo tuve suerte, porque aparte que mi comunidad hizo el trabajo para que yo la mantenga. El Frente hace el trabajo organizativo político”.

Pensamiento de colectividad sobre el del individualismo

“Como todo inmigrante”, expresó el entrevistado, “llegas aquí con el sueño americano individual, entonces cuando falta la organización colectiva, pues los jóvenes pueden perderse fácilmente, aunque no seas indígena, cuando llegas aquí y ves todas las oportunidades que se te abren, pues uno pod todo para uno. ¿Verdad? Pero se nos enseña a pensar colectivamente, porque no soy yo, somos nosotros”.

Cuando yo llego a UCLA, una institución educativa reconocida en el mundo por su excelencia, se sorprendieron que yo soy indígena mexicano. No se habla, tanto en México como aquí, pues nos borran; no se crean esas historias, para que nosotros podamos tener recursos”.

Y continuó: “Entonces nos organizamos y  bajamos esos recursos, de acuerdo con las necesidades que se tienen, para que nosotros podamos tener una Educación digna”.

Incluso, en los departamentos chicanos y de estudios latinos no hay reconocimiento de grupos indígenas. SDSU.

Dijo por otro lado que siendo California el estado con más oaxaqueños (pues en el mismo se hablan 16 de las 63 lenguas indígenas), el gobierno de ese estado mexicano los apoya con el pago del programa de intérpretes, el cual funciona en la mayor parte de los Estados Unidos.