Las odiosas espinillas. El 80 por ciento de las personas las llegan a padecer en algún momento de su adolescencia.

Durante la pubertad, aumenta la actividad de las glándulas sebáceas de la piel debido a la producción de andrógenos. Foto: missfarma.com.

SAN DIEGO.- El acné juvenil es un proceso que afecta a 8 de cada 10 adolescentes. La adolescencia es una época de transición entre la infancia y la vida adulta en la que se producen cambios constantes en el cuerpo y la imagen física cobra un papel muy importante.

Es precisamente en esta etapa de la vida cuando aparecen con mayor frecuencia las odiosas espinillas.

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Suelen aparecer en las zonas de la piel más ricas en glándulas sebáceas: cara, cuello, hombros y espalda. Aparte de ser un problema médico y estético, el acné tiene una importante repercusión emocional y puede acarrear problemas de autoestima y aislamiento social. Pero, ¿por qué aparece en la adolescencia?

Durante la pubertad, aumenta la actividad de las glándulas sebáceas de la piel debido a la producción de andrógenos, unas hormonas que están presentes tanto en hombres como en mujeres. Los andrógenos estimulan la producción de sebo (grasa) y se genera un taponamiento de los poros de la piel y la aparición de comedones, espinillas o puntos negros.

Existen otros factores como la presencia de unas bacterias que se acumulan en la piel ( Cutibacterium acnes) y desencadenan una respuesta inflamatoria que da lugar a las lesiones típicas del acné inflamatorio: pápulas y pústulas (granitos rojos y con pus).

También hay que tener en cuenta otros factores, tanto ambientales como genéticos (sen­sibilidad a los andrógenos, número, tamaño y actividad de las glándulas sebáceas), que pueden explicar la aparición y gravedad del acné.

Afortunadamente, el acné suele resolverse antes de los 25 años en un 60-80% de los pacientes. No obstante, se recomienda ­consultar al dermatólogo y realizar un tratamiento adecuado ­para evitar la formación de cicatrices, alteraciones de la pigmentación y los trastornos psicosociales derivados de esta enfermedad de la piel.

Factores que favorecen el acné

El acné se agrava durante el invierno. En verano disminuye por la influencia beneficiosa del sol. No parece que la alimentación pueda favorecerlo. En el pasado, se consideraba que ciertos alimentos podían provocarlo (chocolate y embutidos), sin ninguna razón que lo fundamentara. Se constata un empeoramiento del acné durante los días próximos a la menstruación, en las mujeres jóvenes, y una recuperación o un agravamiento durante el embarazo.
Se recomienda lavar la piel cada día con un jabón suave y aclararla bien.

Se desaconseja totalmente manipular los puntos negros y los granos. Se corre el riesgo de provocar una infección del folículo piloso. Los cosméticos que contienen aceites favorecen la formación de comedones y están contraindicados, al igual que ciertos productos agresivos para la piel. El sol puede mejorar las lesiones superficiales.
No obstante, en caso de tratamiento por vía oral, hay que evitar la exposición al sol, sobre todo de forma prolongada.

Se recomienda ¬consultar al dermatólogo ¬para evitar la formación de cicatrices, alteraciones de la pigmentación y trastornos psicosociales. Foto: es.slideshare.net.