Envejece la población; preocupa a los científicos el incremento de enfermedades mentales como consecuencia del fenómeno

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La población del mundo esté envejeciendo como nunca antes en la historia de la humanidad. Foto: OMS.

SAN DIEGO.- El aumento en la esperanza de vida y la disminución de los índices de natalidad han traído como consecuencia que la población del mundo esté envejeciendo como nunca antes en la historia de la humanidad y una de sus principales consecuencias es el  creciente número de personas con problemas de salud mental.

La población envejece cuando aumenta la proporción de personas de la tercera edad, es decir, los mayores de 60 años o más, a la vez que se reduce la proporción de niños (personas menores de 15 años) y por la disminución en la proporción de personas en edad de trabajar (15 a 59).

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas, a nivel mundial, el número de personas de la tercera edad se espera que supere el número de niños por primera vez en 2045.

Las poblaciones en todo el mundo están envejeciendo y la salud mental se considera uno de los mayores desafíos mundiales, revela un estudio reciente dado a conocer por la Sociedad de Nutrición bajo el sugerente título de “Dieta, nutrición y envejecimiento del cerebro”.

El documento elaborado por las especialistas Katie Moore y Helene McNulty, sostiene que os avances en los tratamientos de estas afecciones de salud mental han sido algo limitados, por lo tanto, existe una necesidad urgente de identificar factores modificables para intervenciones dirigidas a promover una mejor salud cerebral en nuestras poblaciones que envejecen.

“La evidencia emergente respalda el papel de ciertos factores dietéticos en la salud del cerebro, abriendo nuevas vías potenciales para la prevención de la demencia y la depresión en adultos mayores. En nuestra revisión, exploramos la influencia del envejecimiento en la salud cerebral y la evidencia emergente que vincula la dieta y los nutrientes específicos con la función cognitiva y la depresión en las personas mayores”.

Agrega que la evidencia que relaciona ciertos patrones dietéticos, particularmente la dieta mediterránea, con un riesgo reducido de demencia y depresión, se está acumulando; sin embargo, se requieren ensayos controlados aleatorios bien diseñados para investigar más a fondo su papel.

También se han investigado componentes dietéticos específicos tales como los polifenoles, la vitamina D y las vitaminas del grupo B en relación con la salud del cerebro. La fuerza de la evidencia para estos componentes particulares varía pero la totalidad de la evidencia es más fuerte para el folato y las vitaminas B relacionadas metabólicamente.

Los ensayos han demostrado que los suplementos de vitamina B reducen la tasa de deterioro cognitivo y pueden reducir el riesgo de depresión en el envejecimiento.

También se consideró el papel de las nuevas tecnologías de imágenes y su aplicación en la investigación nutricional. El uso de estas tecnologías en combinación con las evaluaciones del cuestionario puede proporcionar un medio objetivo y altamente robusto para evaluar la función y la actividad del cerebro.

La literatura sugiere que los estudios que incorporan nuevas tecnologías ofrecen muchas posibilidades para establecer intervenciones nutricionales efectivas que podrían reducir el riesgo de trastornos cognitivos y mentales.

Las especialistas concluyen que, en resumen, la nutrición es un factor modificable que tiene un papel importante en la preservación de la cognición y en la reducción del riesgo de depresión en la etapa final de la vida y que se requieren estudios futuros bien diseñados que incorporen tecnologías de imagen para proporcionar evidencia más sólida, lo que podría influir en la política, en última instancia, reducir la carga del servicio de salud y mejorar la calidad de vida de los adultos mayores.