La gira de la primera dama estadounidense

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Melania ha completado su primer viaje como esposa del presidente estadounidense. Nueve intensos días en los que ha visitado cinco países, ha conocido al papa Francisco, se ha rodeado de las parejas de los grandes mandatarios del mundo y se ha acercado a los niños enfermos. Además de lucir una gran variedad de estilos y modelos.

El primer viaje como esposa del presidente de los Estados Unidos de Melania Trump ha tenido numerosos momentos, un intenso periplo de nueve días por cinco países (Arabia Saudí, Israel, Italia, Vaticano y Bélgica) en los que ha mantenido una agenda paralela a la del mandatario estadounidense, Donald Trump.

La gira, que comenzó en Arabia Saudí y terminó en Sicilia, isla italiana donde se reunieron los mandatarios del G7, se salda con importantes anécdotas vividas por la señora Trump, una ocasión en la que ha conocido a destacadas personalidades, entre ellas el papa Francisco, con quien Melanie tuvo un encuentro muy cercano.

En la entrevista con el Pontífice, Francisco y Melania protagonizaron una de las anécdotas más divertidas del viaje de la pareja Trump: cuando el papa preguntó a Melania “si, le da de comer potizza” a su marido y todos creyeron entender que estaban hablando de “pizza”.

‘La Potizza’

En realidad, el religioso se refería a la “potizza”, un dulce esloveno que se prepara con una masa fermentada con levadura y se puede comer con diversos tipos de relleno, aunque el más habitual es con nueces, avellanas, semillas de amapola, queso y estragón.

“Sí, delicioso”, respondió al papa una sorprendida Melania, que después pidió al pontífice argentino que bendijese un rosario que tenía entre sus manos. A este encuentro también acudió Ivanka Trump, la hija del presidente, que ha acompañado a Melania en algunas de las actividades que ha realizado al margen de la agenda de Donald Trump.

Melania ha mantenido reuniones con mujeres trabajadoras, como la sostenida en Ryan (Arabia Saudí), ante las que habló de su ‘pasión’ por los niños.

En Roma, visitó el hospital pediátrico Bambino Ges˘, donde conversó con un grupo de entre 15 y 20 menores ingresados, se hizo fotos con ellos y pintó varios dibujos.

Los niños la recibieron con dibujos y pancartas de “Welcome” (“Bienvenida”) colgadas en las paredes, un gesto que Melania agradeció con una sonrisa.

“¿Cómo estáis?, ¿Todo bien?”, les preguntó Melania en italiano a los pequeños. “¿Qué estáis haciendo?”, añadió ya en inglés. Se sentó junto a ellos alrededor de una mesa para pintar una flor y dialogó con ellos en inglés, con ayuda de un traductor.

Antes de marcharse de la ludoteca del centro, firmó un libro y dejó un mensaje en inglés: “Great visiting you. Stay strong and positive. Much love” (“Gran visita. Sed fuertes y positivos. Mucho amor”), unas palabras que acompañó de una flor y de un corazón. Según la Casa Blanca, Melania escribió personalmente al papa para pedirle poder visitar ese hospital.

Otro momento destacado del viaje de la primera dama estadounidense se produjo en Jerusalén, acompañada por Sara Netanyahu, esposa del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Ambas, visitaron el hospital Hadasa Ein Karem, subvencionado entre otros por un grupo de mujeres estadounidenses. La complicidad entre ambas damas quedó demostrada cuando Sara Netanyahu le hacía un gesto de complicidad a Melania al decirle: “Los medios nos odian, pero el pueblo nos ama”.

Tras la visita a este hospital, Melania y su esposo acudieron a la iglesia del Santo Sepulcro y el Muro de las Lamentaciones, en la primera visita de este tipo que hace un presidente en activo de los EE.UU., una imagen que ha dado la vuelta al mundo.

El desfile de Melania

El primer viaje al extranjero de Melania Trump también ha servido para contemplar su fondo de armario, los diferentes estilos y modelos que ha vestido a lo largo de estos nueve y apretados días.

En su visita a Ryad, Melania fue muy criticada en Estados Unidos por dejarse ver en varios actos oficiales en la capital saudí con la cabeza descubierta, sin portar el velo, aunque si lució vestidos largos de tonalidad oscura.

Este hecho ha sido muy comentado en tierras estadounidense por las críticas que Donald Trump realizó en 2015 a la entonces primera dama, Michelle Obama, por no portar el velo en este mismo país.

Según el estricto código de vestuario del reino, las mujeres saudíes deben vestir en público la “abaya”, que es una túnica larga y ancha; y muchas ocultan también su pelo con el “hiyab”, el pañuelo islámico. Sin embargo, resulta normal que mujeres que visitan el país árabe, como parte de delegaciones internacionales, no se cubran el cabello.

En su visita al papa Francisco, Melania siguió el protocolo lució un vestido negro, el pelo recogido y ataviada con una mantilla corta negra. Ivanka, la hija del presidente, visitó igualmente de negro y con velo de tul.

Ya en Taormina, la esposa de Donald Trump sorprendió con un llamativo abrigo de Dolce & Gabanna, con aplicaciones florales en 3D, que según han publicado varios medios de comunicación estadounidenses está valorado en más de 50.000 dólares.

EFE / Ellatinoonline.com

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